La American Psychiatric Association determinó en 1973 que la homosexualidad no es una enfermedad, mientras tanto la APA (American Psychological Association) indica: “La orientación sexual no es una decisión que tomamos, ser gay o heterosexual, no es algo voluntario”. El llevar un estilo de vida de homosexualismo no convierte a alguien en menos ser humano comparado con aquel quien decide compartir su vida con el sexo opuesto. Vivimos en el mismo planeta, el mismo país y en ocasiones hasta bajo el mismo techo. El gay tiene hermanos y hermanas, madre y padre, abuelos, amigos, estudia, trabaja, tiene metas y objetivos por cumplir, tal como cualquier otra persona.

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